
Marina es un joven costarricense
que vive en una de las zonas más alejadas de Costa Rica, y por supuesto,
a donde no llega ningún repartidor de periódicos.
En los alrededores de su tampoco
hay tiendas ni quioscos donde
conseguir un ejemplar. Sin embargo, está más enterada de lo que ocurre en San José y en el mundo que muchos otros costarricenses.
Para saber cómo andan las cosas en el ámbito nacional, lee la página de La Nación en Internet, desde su computadora personal, y escucha la radio. Las noticias internacionales las ve en televisión gracias a una antena parabólica que recibe señales vía satélite.

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